¡Aló, aló, eurocentrismo! Confirmamos, con dificultades, existe vida después de la masa acuática. Confirmamos, sin dificultades, existen ideas al otro lado del Atlántico, y existían otras que murieron. Confirmamos, podemos respirar y tomar el sol, existen los mismos elementos básicos: tierra, agua, luz, aire…
Y es que parece que en Europa todavía no se ha superado en cierto grado una idea que un día fue comúnmente aceptada: que la Tierra es plana y después del Atlántico hay una abismo, y más allá, la nada.
Pero como por suerte algunos han comprobado por sí mismos (aunque una minoría), no es así. Y nosotros se lo confirmamos y re-confirmamos.
Esta crónica es parte de un mensaje que muchos han enviado ya, destinado a la gran masa Eurasiática, para que definitivamente lo sepa y no lo olvide ni lo dude: la Tierra es redonda y es habitable, respetable, honorable y amable, en toda su circunferencia. Supere en su conocimiento el mapa de la época romana que a la zona desconocida la llamaba “bárbaros”.
La cultura acá es muy rica, y más lo sería si no fuese por todo lo que se ha robado, matado y destruido durante siglos de colonización. Una parte importante de la cultura actual acá en Latinoamérica, es un hijo bastardo de la europea, pero los Euros parecen no querer reconocerlo. Por no tener que dar explicaciones de las violaciones que gestaron a ese hijo.
Pasemos a algo más concreto (no por ello más sencillo de tratar): los secuestros. A cualquier español que se le pregunte si iría a Colombia, lo primero que le viene a la cabeza es el miedo a un secuestro. Muchas veces es lo primero y lo último… En cualquier caso, queríamos explicar cómo comenzó el secuestro acá: ¿cuál fue el primer secuestro extorsivo en estas tierras?
Lo más parecido a un imperio antes de llegar los españoles era en Suramérica la civilización inca, pero quede claro que ellos “conquistaban” con campesinos, no con soldados, y nos contaban hace ocho días (nos lo contaba Jaime, de Utopía, una persona preocupada por rescatar la riqueza cultural pre-hispánica) que su imperio se había construido difundiendo su conocimiento de técnicas agrícolas, no saqueando todo lo que encontraban a su paso.
Fue en 1528, el del líder inca Atahualpa, el primer secuestro de la historia en estas tierras suramericanas. Llevado a cabo por el “conquistador” (en todo el sentido español de esta palabra ahora) Francisco Pizarro, consiguiendo así una victoria sin derramar una sola gota de sangre de los españoles, pero violando a miles de mujeres y matando a miles de hombres incas. Tras recibir Pizarro la riquezas que había exigido como pago por el rescate del líder, Atahualpa fue estrangulado en la plaza central de Cajamarca, y después fue quemado delante de todos. La lección fue efectiva, quedó tristemente aprendida.
Atahualpa, rey de los Incas cuando llegaron los españoles
Gracias a Patricia y Eneida por sus aportaciones al texto!



